Jorge comenzó a consumir a los 13 años. Así lo conocí hace ya 11 años. No lo pudimos ayudar. Padres inexistentes o “abandónicos” lo dejaron a cargo de un abuelo que murió cuando tenía 12 y quedó sumido en la intemperie afectiva y ética. Una fugaz consulta luego de un incidente por hurto llevó a que lo conociera…pero no pudimos tratarlo. Luego lo de siempre; institutos de menores, comisarias, centros psiquiátricos, etc.
El sistema nervioso cuando se comienza a consumir a tan temprana edad queda en una situación de vulnerabilidad y máxime con un sistema familiar prácticamente ausente. Lo volví a ver a los 25 casi doce años después de nuestro primer encuentro. Ahí apareció un hecho fundamental como lo es una motivación auténtica por mejorar. Su memoria flaquea (efectos de los daños del consumo), su atención también, sus emociones y su impulsividad son de rápida descarga. Su capacidad para tomar decisiones fruto de trastornos en el pensamiento también está alterada. Pero quiere rehabilitarse; ahí logramos lo fundamental encontramos lo que siempre hay en cada paciente: un “sector” sano que quiere salir adelante y con eso tenemos que empezar a trabajar.
Hoy para recuperarse de las adicciones es necesario un “ambiente enriquecido”; este es el nombre que se da a un marco de protección afectivo, de estímulos educativos y laborales que impidan la re exposición a la droga y a toda reaparición de contextos relacionados al consumo. Desde ese ambiente enriquecido como lo es la comunidad terapéutica más un tío que suple funciones familiares y mucha terapia con aprendizaje de oficios harán el resto. Lo importante es que contamos con él. Quiere vivir bien.
Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.