Barbarie.
“Hay una melancolía negra (nos lleva a la autodestrucción) y una melancolía blanca (sacamos experiencia y crecemos)” Raúl Motta. Filosofo Argentino.
La historia del hombre es una lucha entre la barbarie y la humanidad. La humanidad es un emergente, es frágil. Los momentos de humanidad en ciertas etapas son frágiles; parecería que todo es pura barbarie. Lo humano es algo muy débil.. En cada uno de nosotros late lo que vive la sociedad: el “homo demens” (bárbaro) y el “homo sapiens” (el emergente humano y altruista). Cuando, por momentos solo reina la barbarie surge la fatiga ontológica o sea el nihilismo, se fatiga el sentido de las cosas, el para que hacemos lo que hacemos. Surge la melancolía y nos solazamos en la autodestrucción y el masoquismo.
La ley como unión de una comunidad y de sus propósitos es un referente simbólico y cultural que está más allá de cada uno de nosotros y nos protege de la barbarie. La transgresión de la ley o la veda de la ley son la vuelta de la barbarie. Heidegger dirá es “ cuando los mundos se evaporan” o el filosofo Hobbes cuando “ el hombre es el lobo para el hombre”. La veda de la ley nos muestra el derrumbe del mundo y la emergencia de lo in-mundo.
En nosotros hay una pasión por la veda de la Ley (todo vale y el poder lo marco desde el golpe brutal, desde mi Ego como ley única como ese “barra brava” que como líder omnímodo en el último clásico Boca – River ordenaba a trompadas la entrada “de su gente” a los micros; todo esto televisado y por ende prestigiando al “Padre-padrone” y devaluando una policía inexistente). Somos con goce y placer “ anemicos” de normas, prolongación éstas de la ley. Es la anomia como blasón. Es la marca de la “argentinidad al palo” como brillantemente lo describe un conjunto de rock nacional.
Tenemos una ley de prevención del alcoholismo. Formé parte del equipo técnico que la confecciono y que está formalmente entre los más avanzados del mundo. Pero solo formalmente. El estudio técnico duró 7 años (hasta 1997) en las distintas Cámaras legislativas con distintos lobbies que la hostigaban. Recién en el 2002 se pudo reglamentar. 12 años con plena epidemia de alcoholismo. Logramos imponer el control de alcoholemia ( en la provincia de Buenos Aires entre el ´96 y el 2.000 logramos bajar el numero de conductores alcoholizados al volante en un 400 % con una disminución notable de accidentes). El control del alcohol hoy casi no lo cumple nadie o solo antes de un evento político. La propia ley marca la imposibilidad de publicitar el alcohol junto con los espectáculos deportivos. Nuestros equipos más importantes (incluso la selección) tienen sponsors de bebidas alcohólicas. Solo nos parecemos en esto a México con la cerveza Corona. El mundo civilizado va para otro lado. Ah… hubo un accidente en donde un camión chocó con un omnibus y provocó la muerte de 12 jóvenes altruistas y modelos sociales que volvían de hacer tareas solidarias en el Chaco. El conductor del camión estaba alcoholizado con 1,6 de alcohol en sangre. Por ley un transportador publico debe tener 0 de alcohol en sangre, este señor tenia 1,6 (confuso, casi dormido manejaba). Hoy luego de haber vedado y hostigado a la Ley de Prevención del alcoholismo todos nos “rasgamos las vestiduras” por la falta de controles de alcohol en las rutas. Siempre se criticó a esta norma legal como una forma de entrometerse en la intimidad de las personas. La barbarie argentina no distingue entre lo publico y lo privado. Se diluye lo publico y por ende las responsabilidades que tenemos ante los otros. Tenemos una ley contra el tabaquismo o ¿teníamos?. Ya hay proyectos para suspenderla. Los editoriales del fin de semana nos hablaban de la “dictadura de la salud”. No podemos ser primer mundo en serio (por lo menos en esto). ¿Para que tanta salud, decían algunos editorialistas?. Nos proponían volver a un mundo pre-médico entre ungüentos y curanderos. ¿Qué tanto luchar con el tabaco y sus consecuencias? Volvamos a la época en que la gente se moría a los 30 años. Lobbies en acción (bingos, tabacaleras, camaras de comerciantes, etc.) al lado de la “argentinidad al palo”. Anomia prestigiada, elogio del vacío. La ética de mercado y de la renta supera cualquier otro marco valorativo ¿Qué es la salud pública? ¿Dónde cotiza?¿No seremos un país fenicio como lo alertaba Ortega y Gassett en donde solo importaba lo “metálico”?.