“…mi mamá esta “redura” por la “falopa”, como me va a pedir que me trate” (adolescente que comenzó a los 11 años)
Jovita recibió sus 18 años con un festejo raro y extraño. Su madre insólitamente la despertó a las 12 de la noche con dos petacas de vodka y la invita a un brindis para la llamada “fiesta blanca”. La alcoholización de madre-hija preside desde ese momento una evolución hacia la adicción en Jovita. Luego sigue lo típico… desborde y una carrera de consumidora. Su padre mientras tanto la había abandonado jaqueado por el alcohol y sus dos hermanos ya eran adictos inveterados. Su elección de pareja culmina en un esposo adicto a la cocaína.
Ambos, ahora, luchan en su adultez para despegarse de esta saga criminosa y suicida. Dos hijos son la Ley que marca que necesitan un cambio.
Hay dos elementos que se dan en Jovita: a. adolescencia y consumo; en esta edad la vulnerabilidad es enorme y b. los hijos de padres adictos tienen de 4 a 7 veces más posibilidades de desarrollar conductas adictivas que los que tienen padres que no consumen.
Padres y consumo
Jovita en si mismo es testigo de una de las consecuencias típicas de hoy: las transmisiones intergeneracionales del consumo. Antes había que buscar en la esquina, el boliche, los grupos de amigos o compañeros, hermanos, escuela, etc. Hoy se agrega como un elemento crítico la transmisión a través de los padres. El consumo generalizado tiene estas consecuencias. La mesa familiar, los asados, fiestas y los postres van seguidos o acompañados de drogas y abuso de alcohol. Como consecuencia de esto nadie puede limitar con autoridad a los menores. Se diluye, así, el principio de autoridad como mínimo y en otras circunstancias mucho más difíciles de sobrellevar aparecen perversiones sexuales: abuso, violencia, etc.
Cuando hay drogas y abuso de alcohol en una familia pueden diluirse las diferencias hombre –mujer, padre –hijo. De todo esto es espectador y participe un menor. Se resiente la escuela y en este niño los trastornos de conducta están ahí con distintas desinhibiciones, problemas de disciplina y trastornos de aprendizaje. Así se va resintiendo todo el desarrollo madurativo de los chicos.
Rápidamente el adolescente empieza con dificultad en inhibir conductas y regular las emociones. Su afectividad empieza a ser lábil y cambiante. La conducta de los padres genera un contexto de desorden normativo y precisamente este contexto alterado es paralelo al mismo desorden a nivel del desarrollo de su sistema nervioso. Las drogas y el alcohol a temprana edad alteran el llamado neurodesarrollo y comprometen las funciones de la corteza frontal (eje de lo propiamente humano) y responsable en su buen funcionamiento dela conciencia de nosotros mismos, la planificación del futuro, la noción de los riesgos y consecuencias, la proyección de metas.
Entonces quedamos atados al ya… al instante. No podemos esperar y…mientras tanto se sigue lesionando y alterando la función más preciada del sistema nervioso. Del estudio y el trabajo…olvidarse y justo, precisamente, en una edad en donde se asientan las bases de la Identidad futura.
Factores contextuales
Observamos en el desarrollo de muchos de nuestros pacientes púberes : negligencia en el cuidado y la educación , carencias afectivas , acontecimientos vitales estresantes con duelos, perdidas que no pudieron ser elaborados , modelados familiares (padres consumidores) negativos , vinculación desde temprano a grupos marginales .
Por todo esto la adolescencia es hoy definida como el semillero de las adicciones; la vulnerabilidad Psicobiológica que resulta de un sistema nervioso en desarrollo y al mismo tiempo factores familiares y sociales francamente agresivos y de alta nocividad.
Jovita vivió todo esto. Ella está tratando de salvarse. Sus hijos son la Ley que les marca un camino.
Dr. Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.