“Dr. soy de mecha corta” me decía un paciente. Así hay miles hoy en nuestros barrios. La escuela quedó lejos. La familia, si existe, es “anémica” de normas y presencias o está ella misma “desvencijada” por el consumo o el delito. Este joven apasionado por las drogas me refiere con dolor pero al mismo tiempo con un cierto dejo de prestigio que es de “mecha corta”. No piensa y explota enseguida
El joven me narra sus peripecias heroicas en donde el Paco es solo un mero combustible para el descontrol. El pensar es un valor devaluado en la vida de estos chicos por las inermidades afectivas que vivieron y por los daños cerebrales productos de la intoxicación crónica con sustancias que desde pequeño consumieron y que precisamente dañaron su capacidad de postergación de actos impulsivos y pensamientos.
Las drogas secuestran los sistemas de motivación “naturales” que poseemos todos los mortales (hambre, sexo, encuentros, proyectos, etc.) y al embargarlos los hipoteca en acciones ligadas al consumo. Consumo voraz que desestructura todos los sistemas cerebrales capaces de organizar y programar conductas dirigidas a objetivos y tomas de decisiones están alterados. Por lo tanto no es por placer que consumimos. Hay que hacerlo, casi, como un “deber”. El “deber”, en el consumidor dependiente de sustancias, es solo un autómata. Ya no hay capacidad inhibitoria de acciones negativas para la salud. Es lo que se denomina “miopía del futuro” en estos pacientes. Ahí surge un “mar bravío” de toma de decisiones equivocadas, unas tras otras en donde no podemos ver el después y siempre apostamos al fracaso en nuestras vidas. Nos transformamos en adictos al fracaso y al mismo tiempo en jubilados precoces.
La tarea educativa y terapéutica con los miles de jóvenes consumidores es enorme y también con sus familias azotadas por el consumo o por el delito y la postergación social y afectiva. Nosotros como terapeutas necesitamos ser “madres y padres” adoptivos de estos chicos por un tiempo largo y una familia amplia de los restos de familia que tiene el paciente ( ahí hay también consumo de sustancias y diversas patologías psiquiátricas). Con algunos se puede…con otros, lamentablemente, ya llegamos tarde.
Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA. Rehabilitación en Adicciones.