{"id":8448,"date":"2019-11-23T00:22:30","date_gmt":"2019-11-23T00:22:30","guid":{"rendered":"http:\/\/juanalbertoyaria.com.ar\/?p=8448"},"modified":"2024-08-07T06:43:53","modified_gmt":"2024-08-07T09:43:53","slug":"rodrigos-drogas-y-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ctgradiva.com.ar\/gradiva\/2019\/11\/23\/rodrigos-drogas-y-violencia\/","title":{"rendered":"&#8220;Rodrigos&#8221;: drogas y violencia"},"content":{"rendered":"\n\t\t\t\t\n<p>DEFAULT HUMANISTICO- &#8220;Se agot\u00f3 el amor. Vivimos en la sociedad del dopaje&#8221;, dice el fil\u00f3sofo Byung-Chul Han.<\/p>\n\n\n\n<p>POR\u00a0<a href=\"javascript:;\">JUAN ALBERTO YAR\u00cdA<\/a><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>10.12.2018<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Esta semana un caso sacudi\u00f3 la escena p\u00fablica alguien llamado Rodrigo, que creo es uno m\u00e1s de los tantos &#8220;Rodrigos&#8221; que vagan por la Ciudad. Su celular y alguna &#8220;g\u00e1rgara narc\u00f3tica&#8221; son sus compa\u00f1eras de la soledad y de la &#8220;sordera&#8221; que progresivamente lo invade.<\/p>\n\n\n\n<p>La tormenta digital de estos tiempos tap\u00f3 el dolor de una joven abusada y de un joven abandonado a su deterioro creciente.<br>Desafiante, se planta con &#8220;porros&#8221; ante el \u00fanico testigo que puede tener, que es un celular inteligente y, desde ah\u00ed, plantea ante la multitud de &#8220;nadies&#8221; que lo ven con el desparpajo de superioridad que da hoy fumar marihuana y cuenta su paranoia creciente y sus haza\u00f1as sexuales. Luego vaga por la Ciudad y ah\u00ed es atacado, busca prensa, va a canales de televisi\u00f3n. Todos se mofan, lo insultan. Es objeto de goce.<\/p>\n\n\n\n<p>Es nuestro retrato, retrato de miles que viven solos entre drogas, ilusiones, delirios de omnipotencia, hipo-man\u00edas crecientes. Est\u00e1 detenido una noche. Sale triunfante, &#8220;apelando a su vieja&#8221; (dice \u00e9l). Lo atacan en un tren. Camina. El da la espalda a la sociedad, pero la sociedad tambi\u00e9n le da la espalda. Todos mandan videos a la red. Todos quieren entrar en el &#8220;sal\u00f3n de la fama&#8221; de la era digital. Es un mundo de esc\u00e1ndalos y de espect\u00e1culos y hoy el espect\u00e1culo vende.<br>Ni siquiera un test de drogas recibe en sus tratamientos jur\u00eddicos y m\u00e9dicos donde se comprobar\u00eda lo que \u00e9l muestra casi con desparpajo: consume frente a la c\u00e1mara -testigo que es su celular dirigido a la multitud de an\u00f3nimos que lo vituperan y en otros casos lo admiran-. \u00bfYa hasta desconocemos la incidencia del consumo de drogas en nuestras conductas?<\/p>\n\n\n\n<p>Todos en los &#8220;p\u00falpitos medi\u00e1ticos&#8221; editorializan el castigo y la violencia hacia el joven. Nadie ve que es un &#8220;nadie&#8221; con severos trastornos de personalidad y con consumo de drogas (\u00e9l mismo lo dice). En el diccionario &#8220;progre&#8221; que nos invade est\u00e1 &#8220;cool&#8221; referirse a la violencia hacia la mujer pero no se puede hablar de consumo de drogas porque es un acto personal, aunque aqu\u00ed se puede inferir que genera trastornos de conducta que lo da\u00f1an, a \u00e9l y a otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Detr\u00e1s de su &#8220;borrachera&#8221; digital y otras &#8220;yerbas&#8221; se esconde alguien que est\u00e1 mal. \u00bfEso importa hoy? Ninguna autoridad le puede decir algo diferente a lo que le dicta su espejo narcis\u00edstico y as\u00ed lo vamos condenando a su suicidio existencial, a su estupidizaci\u00f3n creciente (estupefacientes viene de estupidez). \u00bfExiste la autoridad hoy?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>PADRES COMO ESTOS<\/strong><br>A su vez, pienso en una an\u00e9cdota cl\u00ednica (tomando lo de los &#8220;Rodrigos&#8221; de nuestra sociedad), que me lleva a reflexionar que necesitamos padres como estos. Una madre hace seis meses me sorprende con un llamado desesperado por su hijo, tambi\u00e9n llamado Rodrigo, y en su reclamo pide que su hijo ingrese en la comunidad terap\u00e9utica.<\/p>\n\n\n\n<p>Una noche fren\u00e9tica entre &#8220;dealers&#8221; que son &#8220;delivery&#8221; de comidas y que con empanadas y pizzas reparten drogas frente a sus narices, colectiveros que dejan sus dosis en determinadas paradas, pujas violentas en villas donde el hijo es herido cuando va a comprar drogas, dinero falso que circula y se vende a menor precio y distintas situaciones que muestran la crisis y el riesgo en el cual su hijo vive.<\/p>\n\n\n\n<p>Ellos, vencidos por la enfermedad familiar, est\u00e1n da\u00f1ados corporalmente con distintas enfermedades card\u00edacas, metab\u00f3licas, diabetes. Todo esto mata. A\u00f1os sin respuestas posibles, negando, por momentos; paralizados, en otros. Furiosos a la vez, sin saber qu\u00e9 hacer. La respuesta surge; aceptar que es una enfermedad la que los envuelve y que solos no pueden.<br>Ver a un hijo morirse &#8220;domado&#8221; por la pasta base de coca\u00edna es un dolor inmenso y ellos tambi\u00e9n se est\u00e1n enterrando. Empatizaron r\u00e1pidamente conmigo y les mostr\u00e9 su dolor hecho carne en s\u00edntomas e internaciones en diversos sitios m\u00e9dicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Les expliqu\u00e9 que el hijo no pod\u00eda hacer otra cosa que lo que hac\u00eda como lo era drogarse porque estaba enfermo y que, si segu\u00eda as\u00ed, casi seguramente morir\u00eda. Lloraron conmigo y se dieron cuenta de que no pod\u00edan solos. S\u00f3lo una madre pudo hacer lo que hizo, como lo es enfrentarse con bandas de vendedores a pocos kil\u00f3metros de Capital Federal y traerlo a su hijo con la violencia del amor. El hijo asiente. No puede m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SIN AYUDA<\/strong><br>Me di cuenta de que hoy la gente busca reparos. La intemperie es enorme. Educar es una tarea casi imposible. En el lugar donde viven son gente honesta y trabajadora en un micro-emprendimiento familiar y de clase media baja se encuentran ante una &#8220;manada&#8221; de vendedores y las instituciones parecen estar muy alejadas: escuelas, iglesias, comisar\u00edas, Justicia. Apelan a algunas de ellas y la respuesta es una instancia administrativa que nunca llega.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese &#8220;cuadrado m\u00e1gico&#8221; que fue el horizonte educativo de generaciones parece no existir o tiene escasa incidencia: casa, plaza-barrio, escuela-iglesia, trabajo. Ese era un mundo social de humanos entre humanos. Hoy el mundo es post-social: individualista. Un celular reemplaza todo y desde ah\u00ed nos conectamos con la nada y la &#8220;borrachera digital&#8221; se une a las &#8220;g\u00e1rgaras&#8221; narc\u00f3ticas.<br>Desde el celular no hay tacto, tampoco mirada y contacto, que es la base de la vivencia y del encuentro que nos hace aprender y crecer. No hablamos porque el otro no existe. S\u00f3lo replicamos en un chat.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras nuestros juristas e ide\u00f3logos de la decadencia tanto de la derecha &#8220;progre&#8221; o de la izquierda &#8220;caniche&#8221; luchan buscando el Pan\u00f3ptico Disciplinario de Bentham o remedan a Foucault, tratando de ver en toda instituci\u00f3n una imitaci\u00f3n de la prisi\u00f3n, la gente est\u00e1 sola buscando reparos donde la palabra y los encuentros se puedan plasmar para &#8220;formatear&#8221; un proyecto de vida y aqu\u00ed vale recordar a los canta-autores Pedro y Pablo, que anunciaban en los &#8220;70 la crisis: &#8220;D\u00f3nde van aquellos que no van, d\u00f3nde van los que corren sin ver&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Los &#8220;Rodrigos&#8221; buscan po\u00e9ticamente un lugar; encontrar un lugar protector en el mundo. \u00bfPero hay mundo adulto que les oferte otro mundo posible? Mientras tanto, aumenta la soledad de muchos y la multitud de &#8220;nadies&#8221; que ya se avecinaban en el paisaje social con la prosa maravillosa de Pedro y Pablo en los &#8220;70, con una post-modernidad embrionaria.<br>Pedro y Pablo siguen diciendo: &#8220;Buscan una casa donde cambiar su piel, donde van los profetas de botellas. No todos van&#8221;. Heme aqu\u00ed, pensando y tratando a los que el canta-autor llama genialmente &#8220;profetas de botella&#8221;. Los que abusan de los &#8220;quitapenas&#8221; modernos que ya no son solamente el alcohol.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pululan miles de &#8220;nadies&#8221; que vagan por los pasillos de las villas, duermen en trenes o subtes, o entregan su vida a alg\u00fan &#8220;patr\u00f3n del mal&#8221; que los haga ser de un modo cr\u00edtico, pero ser al fin. De ah\u00ed que me sigo preguntando lo que el poeta dec\u00eda en los albores de la post-modernidad: &#8220;d\u00f3nde va la gente cuando llueve. D\u00f3nde van los que no van&#8221;. Son los nuevos &#8220;profetas de la botella&#8221; que van anunciando, as\u00ed, su propio infierno.<\/p>\n\n\n\n<p><br><strong>*Director general de Gradiva &#8211; Rehabilitaci\u00f3n en adicciones.<\/strong><\/p>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DEFAULT HUMANISTICO- &#8220;Se agot\u00f3 el amor. Vivimos en la sociedad del dopaje&#8221;, dice el fil\u00f3sofo Byung-Chul Han. POR\u00a0JUAN ALBERTO YAR\u00cdA 10.12.2018 Esta semana un caso sacudi\u00f3 la escena p\u00fablica alguien llamado Rodrigo, que creo es uno m\u00e1s de los tantos &#8220;Rodrigos&#8221; que vagan por la Ciudad. 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